jueves, 8 de enero de 2015

Tecnologías al servicio de la difusión de la cultura en los museos

Las nuevas tecnologías están disponibles en cualquier ámbito para difundir lo que sea. Son una gran herramienta que tienen las instituciones, la cual permite acercar la cultura más aun a cualquier individuo. No solo enviando a la casa o al teléfono móvil del usuario lo que se puede encontrar en la exposición, sino en el propio museo, puede gozar de numerosas herramientas las cuales facilitan el entendimiento de lo que se está mostrando; hacen que sean más interesantes las cosas de las que están hablando.

Un aspecto llamativo e innovador (o quizá esto último no sea tan cierto), es la existencia de “museos on-line”. Las nuevas tecnologías son capaces de que visites un museo sin salir de casa (esto puede considerarse un aspecto positivo o negativo según se mire). El Prado y el Thyssen fueron los primeros en España. Empezó haciéndose uso de internet para mostrar tan solo información promocional. La función era atraer al cliente. Pero poco a poco se fueron incluyendo imágenes, información contextual y contenidos educativos. Este último concepto es el más interesante. “Educativos”. Los museos están haciendo uso de internet para la divulgación cultural.

A día de hoy podemos ya ver a través de internet colecciones, recursos de interpretación, audio guías y visitas virtuales. Otro debate ya sería si se pierde la magia de entrar a un museo, de ver las cosas por ti mismo, en vez de hacer absolutamente todo pegado al ordenador. Quizás para buscar una información muy puntual sí que sea un gran recurso utilizar internet para entrar en un museo.

Pero en internet, aparte de instalar los museos ahí y que los internautas puedan entrar, se pueden hacer más cosas. La comunicación. Mediante las redes sociales. Llegan mucho más rápido a los usuarios a través de ellas que en la página web. A través de ellas se puede incitar más a la participación de usuarios, formación de debates en foros… Las redes sociales aglutinan un conjunto de personas con los mismos intereses dispuestos a compartir sus gustos, opiniones, impresiones… Y esto para los más jóvenes, para los que quieran aprender, es una gran herramienta entablar debates con gente experta.

La interacción es la palabra mágica. Y eso la tecnología lo puede hacer posible. En el propio museo, con herramientas, aparatos y toda clase de mecanismos que todo usuario pueda manejar durante la visita y pueda asimilar la información de una manera mucho más divertida y eficaz.
Por lo tanto, el uso de las tecnologías para la difusión de la cultura es hoy en día un elemento indispensable, y resulta satisfactorio que todas las instituciones lo piensen así. Hacen de la cultura un tema mucho más interesante y llamativo para todos.

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